República independiente

El mundo de la gran empresa inunda el espacio con una jerga exasperante, aunque no tanto como su costumbre de invertir recursos en «decir qué hacen» en lugar de pagar sueldos a la altura de los precios de la vivienda, la energía, los alimentos, etc. Las grandes corporaciones se pirran por exhibir certificados de sostenibilidad pagados al contado, noticias patrocinadas en diarios digitales, charlas TED y gilipolleces sin cuento para convencernos, por ejemplo, de que están comprometidas con el medioambiente y con la descarbonización de la economía.

Es una matraca de apariencias innovadoras. Lo que no cambia es que el beneficio y el dividendo que sufragamos sigue haciendo tintinear la caja registradora de los amos a tiempo completo. En la trastienda, qué cosas, las emisiones globales de gases de efecto invernadero sigue creciendo. Por más que se pringuen empresas y gobiernos se ve que la transición energética, el mercado de emisiones y la digitalización no descarbonizan ni un mojón de macaco. Deberían probar, sencillamente, a consumir menos. A cuestionar el dogma del crecimiento infinito.

A lo mejor todo esto es demasiado genérico, incluso puede parecer (no sin parte de razón) un totum revolutum abusivo. Pongámosle cara con un ejemplo concreto y próximo, porque no hablamos de metafisicas. Hace unos días, un gestor de fondos denominado BRUC anunció el inicio de las obras de varias centrales fotovoltaicas en el Altiplano de Teruel y en Andorra. Son macroproyectos que tramitó Forestalia y, sin que pueda resultar una sorpresa, personal funcionario del Inaga documentó ante la UCOMA irregularidades en su evaluación ambiental.

Bien, tenemos una empresa, Forestalia, en el ojo del huracán de un presuntamente presunto gigantesco caso de corrupción en la tramitación de proyectos que van a salvar el clima, aunque de momento no salvan nada. Esos parques «deshonestos» los compra un segundo, BRUC, que ya hemos dicho es un gestor de fondos. ¿Y quién pone los cacaos ahí? Cuando se rasca un poco aparecen multinacionales como Ikea, la del anuncio de «Bienvenidos a la república independiente de mi casa». Son compañías muy éticas y no pueden evitar pregonarlo (¡y encima son nórdicos, madre!). «En relación con la COP25, el Grupo Inter Ikea anuncia la decisión de invertir 200 millones de euros para acelerar su transformación en un negocio de “clima positivo”».

La muy sostenible Ikea desarrolla una política de greenwashing (ya nos hace duelo el anglicismo) y, entre otras cosas, mete fondos en BRUC, que compra a Forestalia macroparques «sucios» en Aragón (¡que no somos nórdicos, madre!). El precio, destrozar espacios esteparios ricos en especies en peligro de extinción y ocupar campos de pasto y de cultivo que son sustento de quienes los trabajan alimentándonos a todos. Es el cursus honorum de la transición justa en las puertas de Andorra, Perales, Alfambra, Orrios, Visiedo y Camañas.

Las Hermanicas de la Caridad del Clima Positivo deciden implicarse en producir energía renovable, pero eligen hacerlo de la forma más lesiva posible, porque es como se trinca bien, ya sea mediante compraventas, especulando o pillando fondos next generation con red de arrastre. Por su parte, el gobierno más ecologista de la historia, el del Aragón imparable y las CEOE de turno (las organizaciones de lamebotas de cualquier empresa siempre que sea del quinto pino), levitan pensado en lo que van a fardar de progreso, de centros de datos que pasaban por allí y de décimas del PIB.

De esto va la transición justa, de que el dinero se mueva entre quien más tiene lucrándose con bienes esenciales como la energía. Ganan pocos y pierde el resto: el clima que sigue calentándose, los recursos naturales que se dilapidan, los valientes que aspiran a formar una comunidad energética y las personas que no tienen más remedio que tirar de muebles de automontaje o dejarse expropiar los bancales. Bienvenido, un día más, a la república independiente de los amos.

Ivo Inigo y Javier Oquendo. Artículo de opinión.

Vía láctea desde Cabeza Gordda. Visiedo. Bea Talabante Clavería.

Vía láctea desde Cabeza Gordda. Visiedo.

Bea Talabante Clavería.

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